lunes, 5 de abril de 2010

Respecto a Frank-State y los monos chilensis que hablaban ingles

El tema de la libertad es un problema en todos los sentidos; desde el filosófico al político, desde el físico al biológico. Es un problema para todas las áreas del conocimiento humano, excepto para la Economía. Vale decir que nos referimos a economía, como la ciencia que estudia el “capitalismo” como sistema económico, y en ningún caso haremos referencia al socialismo, porque como todos ya sabemos: “we lost” (en esta oportunidad temas como el dolor de la derrota, ni el como revertirla, vienen al caso). Para la Economía Capitalista, el concepto “libertad” es el pilar fundamental de la existencia humana en todos sus ámbitos. Sin ella, el hombre carece de aquel martillo esencial, que requiere para construir su choza, su autopista, su rascacielos, en fin su existencia material.

¿Qué es la libertad exactamente, para los “liberales”? Una de las cosas que debemos saber, es que todo “liberal” (como se nombra a quien aboga por la libertad) ordena su razonamiento por los principios de la economía del capital:

Principio número uno: Los individuos se enfrentan a disyuntivas (¿Ser o no Ser Progresista?)

Principio número dos: El costo de una cosa es aquello a lo que se renuncia para conseguirla (Si voto por Arrate, demás que pierde Frei…)

Principio número tres: Las personas racionales piensan en términos marginales

(Aunque si a Frei le sumai los votos de Arrate, igual gana Piñera, en definitiva, con o sin mi, Frei vale callampa por lo tanto…voto por Arrate[1])

Aplicando dichos principios, aquel liberal original (y todos los que vinieron después) se enfrentó a una disyuntiva que podría redactarse así: “Ser o no ser Liberal, ése es el dilema. ¿Qué es mejor para el alma, enriquecerse, en nombre de la libertad, a expensas del trabajo honrado de mucha gente rápidamente, o enfrentarse contra un mar de dificultades y así definir correctamente qué es libertad? Definir, o explotar…nada más. ¿Y decir que con la Libertad, dimos fin a horas y horas de trabajo comunitario, a la propiedad en manos del Estado, a nuestra responsabilidad sobre los pobres, los discapacitados, los indígenas y los no-letreados; fin a los miles de males naturales que nuestra condición nos ha dado por herencia? Esta es una consumación que deseamos devotamente. Libertad, Explotar…Explotar, tal vez, Enriquecer.”[2]. Empleando los principios dos y tres, veremos que el individuo en cuestión, observó que el costo de oportunidad de definir “libertad” era muy alto, en relación a la explotación sistemática del proletariado, por lo que optó por el camino rápido.

La libertad es lo esencial para todo hombre racional, la piedra fundamental de esta libertad, es la libertad económica, y el único mecanismo que asegura esta libertad económica (y por tanto la libertad total) es el mercado.

De esta verdad, que al parecer a nadie le interesa refutar, nace un corolario: Si alguien intenta restringir, intervenir, persuadir, influir el curso regular del mercado, en el fondo esta efectuando un ataque directo hacia la libertad en sí misma; “Consideraremos al mercado, como el componente directo de la libertad”[3]

Aquí se nos presenta, otra disyuntiva: Podemos plantear dos modelos de sociedad en las cuales todos somos libres. La primera, ha de ser una sociedad en la cual los seres humanos sean tan perfectos, tal que la libertad individual pueda ser ejecutada, sin que una libertad interfiera a la otra; de esta manera, toda forma de “autoridad” sería prescindible. Modelo que podría ser lo más cercano a un “Comunismo”.

En caso contrario, se vislumbra una sociedad en la que el ser humano, es imperfecto. No obstante su imperfección, la sociedad le entrega al individuo el ejercicio de la libertad; de la libertad económica, la libertad política, y la libertad ética, entre otras. Respecto a la última, cabe destacar que “A la libertad no le atañe decidir lo que un individuo debe hacer con su libertad: no es una ética total. En realidad uno de los objetivos de la libertad, es el dejar los problemas éticos al individuo para que él se las entienda con ellos” [4] En una sociedad de seres imperfectos y libres (libres de obrar mal con su libertad) es evidente la necesidad de un mecanismo que regule y delimite el “buen obrar”, que castigue al malhechor, y que haga de mediador cuando dos o mas libertades sufran un choque de intereses. Este mecanismo es el Estado. El objetivo del Estado es proteger la libertad individual.

Todo esto según ellos (los liberales), que en este ensayo se ven representados en la figura de Milton Friedman.

Friedman Milton, propone que las naciones, se forman de individuos libres, a los que él denomina: “el hombre libre”. Si usted ha escuchado hablar, respecto al “nuevo hombre”, con el que se excitaba diariamente el querido Che Guevara, entenderá cuando le digo, que el hombre libre, es algo así como él gemelo malo, el anticristo, el espíritu en el espejo, etc.

La similitud fundamental es que tanto el hombre libre, como el nuevo hombre, poseen una libertad a priori, como la principal esencia de un obrar, que estará claramente delimitado por la ética de cada cual. En el nuevo hombre podríamos hablar de acciones desinteresadas dirigidas hacia un bienestar comunitario, hacia un progreso tecnológico y científico sustentable, y bla,bla,bla todo esas cosas buenas, que usted ya sabe. En cambio, el hombre libre tendrá delimitado su marco ético en el bien individual, en su progreso profesional, en la consecución de sus objetivos, a costa de vencer, en la gran carrera de ratas, que es la competividad humana. Si usted piensa parecido a mi, tal vez dirá: “esa wea no es ética”. Para Friedman si lo es, y por silogismo, para los liberales también lo es.

De la definición de “hombre libre”, podríamos extraer las siguientes conclusiones:

“Para el hombre libre, el país es la condición de individuos que lo componen, y no algo por encima de ellos”. “Considera al gobierno como mero instrumento”. “No reconoce ninguna meta nacional, excepto la que reúna el consenso de las metas, que persigan los ciudadanos separadamente” “Un hombre libre no va a preguntar ni qué puede hacer su país por él, ni que puede hacer él por su país. Lo que sí preguntará es: ¿Qué podemos hacer yo y mis compatriotas, por medio del gobierno, para ayudarnos a cumplir nuestras obligaciones individuales, conseguir nuestras diversas metas y propósitos, y sobre todo, proteger nuestra libertad? O bien, ¿Cómo podemos impedir que el Estado, que nosotros creamos se convierta en un Frankestein, que destruya la libertad misma para cuya defensa le establecimos?[5]

(Cabe destacar, que nosotros no concluimos nada, y que todo fue obra de Friedman una vez más) (Cuidado que Milton dedico un capítulo entero a defender los Copyright) (Eso no es tan así) (Pero, de todas formas, los defiende)

Entonces, un día como cualquier otro, a una manga de seres imperfectos y libres, se les ocurre armar un laboratorio para científicos locos, libres e imperfectos. Esto con el sólo objetivo de armar un Leviatán (dícese del Estado, referencia a Hobbes), un Leviatán que mantuviera a ralla las imperfecciones de los hombres, y que permitiera que la libertad se ejecutase libremente, pero con restricciones. Si usted esta atento, se percatará de que lo último, parece a todas luces un absurdo. Ese es el dilema.

Y es que, como todos somos hombres y mujeres con la imperfección como esencia, con el egoísmo como guía en nuestro actuar… vamos por el mundo como monos con cuchillo, ya que para más remate somos libres. Por eso un grupo de monos iluminados, decidió un día armar a este Leviatán, para que metiera a todos los monos con cuchillo en una jaula de normas, reglas, pautas, y castigos; de esta manera, (música mágica) nació el estado y la sociedad.

Interpretando a Friedman, veremos que aquí no termina la historia. Por más que el Estado normara a los monos, nunca pudo quitarles el cuchillo. Con este mismo cuchillo, los monos protestaron por el retorno de su libertad, y con la misma libertad (dícese del cuchillo) encerraron al Leviatán en una jaula de normas, reglas, leyes orgánicas, juegos de mercado, etc., limitándolo a velar, porque los monitos no usaran su cuchillo sobre otros monitos (porque sin este principio básico, se vuelve inconsistente la teoría del capital, y el libre intercambio de empresa privada).

Cuando Milton terminó la historia, tuvo éxito en parte. Pero Milton odia las pseudo realizaciones, y quería que su historia fuera comprada y aceptada en su totalidad. Como dicha teoría es bastante extrema, le pidieron que la comprobara. He aquí la parte más fea.

En muchos países muy lejos de Norteamérica, existían Estados Monstruosos, unos verdaderos Frank-States (desde el punto de vista liberal) donde había muchas personas libres, apresadas bajo las garras de esos Estados, burocráticos e ineficientes (en estos momentos Milton habla a través de mi). Por ejemplo, muchos países del África, y muchos países de Sudamérica, entre ellos, Chile.

El punto, es que no en todos los países, existía una cantidad de monos con cuchillo, apresados bajo la jaula de un Frank-State, que aparte de ser burocrático e ineficiente, promulgaba por la equidad, y por la soberanía del pueblo. No en todos los países, un mono sin cuchillo como Salvador Allende, había llegado a la cabeza del Frank-State, amenazando con hacerlo más poderoso aún. No todos los Frank-State, contaban con un patio delantero, que a pesar de ser bastante feo, tenía una riqueza mineral millonaria bajo la tierra. No todos los Frank-State, tenía a una cantidad considerable de monos albinos con cuchillo, escarbando millones de dólares de su tierra. No todos los Frank-State, tenían a hombres libres enjaulados, que supieran hablar inglés.

Un día como cualquier otro, a Milton se le ocurrió armar un laboratorio para científicos locos, libres e imperfectos, en la Universidad de Chicago. Esto con el objetivo de reclutar a científicos locos, imperfectos y libres, que estuvieran dispuestos armar la jaula más perfecta, nunca antes vista para un terrible Frank-State. Yo sé que te suenan los “Chicago Boys”. Entonces los monos chilenos que sabían inglés, por desgracia, se fueron a escuchar los mandamientos de Milton. Volvieron a Chile, desterraron al mono sin cuchillo de Allende, pusieron al más simio de los simios a cargo del Frank-State, (y ojo, que lo pusieron con un enorme cuchillo). Y mientras todos jugábamos al “Momia es”, ellos armaron la Jaula más perfecta, nunca antes vista, para un ya doblegado Frank-state.

Chile es el único país que le compró toda la historia a Friedman, para nuestra desgracia.

Y para la de Milton también. (Evitemos eso de irse en la mala onda del individualismo).



[1] “Economía” Gregory Mankiw

[2] “Hamlet” William Shakespear, Adaptación

[3] “Capitalismo y Libertad” Milton Friedman Cap. II “Relación entre Libertad Económica y Libertad Política”

[4] “Capitalismo y Libertad” Milton Friedman Cap. II “Libertad económica y Libertad política”

[5] “Capitalismo y Libertad” Milton Friedman – Introducción.

martes, 15 de diciembre de 2009

Disfunción.

No sé si necesite enojarme más. Estoy cansada, agotada, extraviada, perdida inusitadamente, perdida como nunca antes. Es que ya no haré más esfuerzos por creer que puedo volver a creer en lo que creía antes. Porque aunque lo intentase, de lo que creía antes, sólo me queda el recuerdo de una sonrisa absurda, pegada a la cara, un calor en mí pecho al escuchar Inti Illimani o al ir a una marcha, y una esperanza burda de que eso que llaman humanidad, no fuera la estupidez que mi padre decía que era. Me duele más que la mierda, y es que cada día le encuentro más razón a mi padre. Me duele no por orgullo, porque a ese ya me lo hicieron pedazos. Me duele, no diré porque, pero imagínese un 2012 de un ideal político- social. No esperaba que la cura de espanto, fuese un buen camino para mí. No lo espero tampoco. Simplemente ya lo es. El escepticismo. La desconfianza. El recelo. Ya no creo en nadie. En el “Nadie” me incluyo. El escepticismo es como una disfunción del riñón. Tengo la sangre intoxicada, y no hay órgano de la sociedad, ni del partido, ni de la jota que venga a limpiarla. Lo de los órganos, no es mi tema, dado que esos se atrofiaron hace rato. Se atrofiaron como por obra de Lamarck, por el desuso o el mal uso. Ya que desde este preciso momento Lamarck comienza a ser usado en política, podría iluminar con un ejemplo. Un ejemplo, como el centralismo democrático, órgano peor que pulmón con cáncer. Especificamos; mal uso (y abuso) del centralismo, desuso del democratismo. Desuso del democratismo, por abandono prolongado de la capacidad dubitativa, reflexiva, resolutiva, y por negación de la autonomía moral, que debiese tener el ser humano constructor de la sociedad nueva. Aquel nuevo hombre, con el que inspiraba y exhalaba, su puro el Che. Aquel nuevo hombre que sufrió una disfunción cerebral, ojala supiera donde, como y porque. Aquel nuevo hombre que decide dejar de ser siervo del capital, para volverse siervo del Comité Central. Aquel nuevo hombre que no puede tolerar eso y cae en el escepticismo total. Compadezco a aquel espíritu que se sienta libre, siendo esclavo de dos amos, y a la vez. Me compadezco. Porque con un ejército de soldados obedientes, quizás llegamos a la revolución, y eso no lo refuto, mas no la sostenemos. Negar la capacidad creadora del hombre, es el peor crimen contra la humanidad. Cerrarse al dialogo, rechazar la diversidad en la discusión, estigmatizar al opositor, son los vicios con los que te encuentras en el Partido de la clase vanguardista, que describía Marx. Y no son vicios burgueses, señores, porque la burguesía superó esta cojera hace ya 50 o 100 años. Son vicios nuestros, que no vemos, porque miramos con el ojo del vanguardista de hace 50 años. Y el ojo esta miope, si es que no esta ciego. Es muy nutrida la lista de vicios que nos corrompen, hay vicios individuales como las ansias de poder, o la lucha de egos; y vicios colectivos, como la necesidad de una repetición del tipo, o el creer que somos los “buenos”, únicamente porque en la historia solemos ser las victimas. Debo decir que ese es uno de los vicios que más me molesta. Es cierto, somos las victimas, siempre luchamos con esfuerzo, honrada y frontalmente, viene el burgués nos hace mierda a balazos, y que la historia lo recuerde, que Quilapayún lo cante repetidas veces. Eso no nos hace los buenos, solo nos hace los perdedores. Siempre leí “Hasta la victoria ¡Siempre!”. ¿O es que debería decir “Hasta la victoria, Siempre que no nos agujereen a balazos? Asumir nuestra realidad histórica, reflexionar respecto a la actual capacidad creadora del Partido que debiese conducir a la clase obrera, construir en real conciencia. Podría ser una vía (en términos generales). Lo menciono, debido a que hoy hacemos todo a la inversa. Haciendo que muchas veces no lleguemos al primer paso. En todo caso, no cometa el error de preguntarle algo así, a una vil escéptica. "Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos." S. Freud.

P.C.M.S

domingo, 2 de noviembre de 2008